Practicar deporte es beneficioso para todos. Reduce el riesgo cardiovascular e incluso para quienes padecen enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca, el deporte mejora la calidad de vida.
La actividad física es un factor clave para prevenir el riesgo cardiovascular en personas sanas. En comparación con las personas sedentarias, quienes realizan actividad física moderada tienen entre un 30 % y un 40 % menos de riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares. Incluso la mortalidad general es menor. Lamentablemente, la falta de actividad física suele estar asociada a otros factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto.
¡Además es excelente para el corazón!
Los pacientes coronarios también obtienen enormes beneficios de la actividad física diaria: al mejorar significativamente su pronóstico, su esperanza de vida aumenta considerablemente. Un paciente coronario que realiza actividad física ve reducida su mortalidad general en 271 por cada 100 000 años y su mortalidad cardiovascular en 311 por cada 100 000 años.
¿Cómo se puede explicar este fenómeno?
El ejercicio físico mejora la disfunción de las arterias coronarias, aumentando así el flujo sanguíneo al corazón y reduciendo los síntomas. Además, tiende a retrasar la aparición de nuevas lesiones coronarias.
En la práctica
Todo paciente con enfermedad coronaria debe consultar con su médico antes de iniciar cualquier actividad física, para determinar el deporte más adecuado y los detalles de un programa de entrenamiento progresivo. Un electrocardiograma de esfuerzo es fundamental. Para las personas sanas, tanto si retoman una actividad como si comienzan una nueva, lo importante es avanzar gradualmente y a su propio ritmo. La clave está en la constancia, no en la intensidad.

