Escherichia coli, o E. coli, es una bacteria presente de forma natural en los intestinos de los humanos y la mayoría de los mamíferos. Lejos de ser patógena, constituye aproximadamente 801 partes por millón de nuestra flora intestinal y contribuye al correcto funcionamiento del sistema gastrointestinal. Junto con otras 400 especies, forma un ecosistema estable esencial para mantener una buena salud. Cualquier factor que altere el equilibrio de esta flora intestinal puede provocar diarrea.
Desafortunadamente, existen cepas (o "variantes") de E. coli que son peligrosas para el organismo y responsables de enfermedades como la gastroenteritis, las infecciones del tracto urinario, la meningitis...
¿Por qué la E. coli a veces se vuelve peligrosa para el organismo? Cada una de estas cepas se origina a partir de una bacteria inofensiva que muta espontáneamente. En la mayoría de los casos, la mutación resultante impide la supervivencia de la bacteria, pero muy raramente le confiere una ventaja sobre otras bacterias, alterando así el equilibrio de la microbiota intestinal. La bacteria mutante prolifera, transmitiendo la nueva patogenicidad a todos sus descendientes.
¿Cómo funciona?
Cuando las cepas patógenas de Escherichia coli ingresan al organismo por vía oral, primero intentan adherirse al revestimiento intestinal, que previamente estaba ocupado por bacterias inofensivas. Gracias a su mayor capacidad de adhesión, estas cepas superan fácilmente a sus rivales e incluso colonizan áreas inaccesibles para ellas. Una vez establecidas, estas mutaciones se multiplican y causan daños significativos antes de que el sistema inmunitario pueda reaccionar. Las cepas actúan de diferentes maneras: algunas producen potentes toxinas, mientras que otras secuestran funciones celulares esenciales para su propio beneficio. Por lo tanto, los síntomas varían según la cepa específica.
Métodos de prevención
Asegúrese de que la carne picada esté cocida a una temperatura interna de al menos 70 °C durante 2 minutos (ni roja ni rosada). En el caso de cortes de carne enteros, simplemente sellarlos en una sartén eliminará las bacterias, que solo se encuentran en la superficie.
Lave y pele bien las verduras, las frutas y las hierbas aromáticas, si es posible, especialmente aquellas que se vayan a consumir crudas.
Mantenga los alimentos crudos separados de los alimentos cocinados para evitar la contaminación cruzada.
Lávese bien las manos después de usar el baño, antes de cocinar y antes de comer.
Evite dar leche cruda y productos elaborados con leche cruda a niños pequeños.
Evite el contacto con personas que tengan gastroenteritis siempre que sea posible.
Lave los paños de cocina y las toallas de rizo con mucha frecuencia a 60 °C.
Retire el embalaje del producto (cartón que envuelve los yogures, cartones de huevos, film plástico de las botellas de agua, etc.) antes de guardarlos en el frigorífico.
Utilice una pajita o un vaso al consumir bebidas enlatadas.

